5th February 2013

LA CEBOLLA, DIURÉTICO NATURAL

Clasificado en Cebolla |

La esencia volátil de las cebollas hace «llorar» a menudo, a medida que se esparce por el aire cuando las cortamos o al desmenuzarlas. Pero sus valiosas virtudes compensan con creces este pequeño inconveniente.

Muchas de las propiedades de la cebolla son comunes a las de su pariente, el ajo. Y puede decirse que, junto al limón, forma parte de un trío indispensable en la vida diaria, por sus numerosas propiedades medicinales, favorecedoras  y restauradoras de la salud.
La cebolla (Allium cepa) pertenece a la familia de las Liliáceas; es una planta bulbosa, al igual que el ajo (Allium sativum). Es oriunda de Persia y se cultivaba, junto con el ajo y otras plantas bulbosas, en los países del Próximo Oriente varios siglos antes de nuestra era. Conocida desde la Antigüedad, fue introducida en Egipto por los caldeos durante la primera dinastía, y gozó de tal estima que el pueblo la convirtió en planta sagrada, tributándole honores reservados sólo a las divinidades. Los romanos, que también habían descubierto sus propiedades vitalizantes, la utilizaban como alimento básico para sus soldados.
Bulgaria y otros países de la Europa central destacan como lugares en las que se disfruta de una situación sanitaria especialmente buena, con numerosas personas que sobrepasan los  cien años. Además, el cáncer es mucho menos frecuente en dichas zonas. Pues bien, los búlgaros y sus vecinos comen cebolla en grandes cantidades, al ser ésta, en cierta forma, el “alimento nacional”.
En otros lugares, como en Berna (Suiza), se celebran incluso fiestas dedicadas a celebrar sus cualidades. Durante toda una semana se cuelgan guirnaldas de cebollas en puertas, ventanas y monumentos; hasta las personas se adornan con cebollas. Los platos, incluso las tartas y pasteles, se hacen añadiéndoles cebolla y a veces queso. Finalmente, por la noche, el suelo se recubre de cebollas.

Existen más de cincuenta variedades de cebollas agrupadas, principalmente, en tres grandes categorías:

La cebolla blanca (de París, de Florencia, de Valencia). De sabor dulce, se cosecha en primavera para ser consumida en el verano.

La cebolla amarilla (de París, de Mulhouse, española).

La cebolla roja (Nicot, roja de Madeira).
Estas dos últimas se cosechan en verano para su consumo en el invierno.

Composición de la cebolla

La cebolla contiene disulfuro de alilpropilo y otros compuestos sulfurados, que le confieren algunas de sus propiedades más importantes. Estos compuestos constituyen la esencia de la cebolla, que al cortarla produce efectos lacrimógenos.

También contiene diversos azúcares que realzan sus cualidades alimenticias una hormona vegetal que actúa en el metabolismo del azúcar como la insulina del páncreas, reduciendo la hiperglucemia (exceso de azúcar en la sangre), con lo cual tenemos otra apreciable ayuda natural para combatir la diabetes.

Propiedades de la cebolla

Es depurativa, renovadora de la sangre y muy rica en minerales y vitaminas A, B y C. Por ello se recomienda para personas débiles, convalecientes y anémicas. Abre el apetito y favorece la digestión, al aumentar la producción de jugo gástrico e intestinal; además estimula el hígado, la vesícula y el páncreas, muy relacionados, como se sabe, con el proceso digestivo. Además, contiene fermentos digestivos y hormonas (secretina). Tomada en cantidad es laxante.
La cebolla desinfecta las vías urinarias y favorece el desarrollo de la flora intestinal.
La cebolla activa la diuresis. Por ello se utiliza desde antiguo en el tratamiento de enfermedades circulatorias y renales. Así, es útil la cura de cebollas en caso de acumulaciones de agua en las piernas, el vientre, el hígado, la pleura y el pericardio, tratados a veces sin éxito con medicamentos convencionales. Determinados componentes (aceite etéreo, ácidos sulfociánico y silícico, y magnesio) actúan secando los tejidos y facilitando la filtración renal de agua y sal.
Es tradicional el uso de jarabe de cebolla como remedio para las afecciones catarrales de las vías respiratorias. Este tratamiento popular está perfectamente justificado, ya que el aceite etéreo de la cebolla es eliminado en gran parte a través de los pulmones, descongestionando los vasos y pequeños conductos respiratorios, por lo que facilita la expectoración y calma la tos.
Para preparar jarabe de cebolla se cortan en rodajas varias cebollas gruesas y se mezclan con azúcar moreno, o mejor miel. Se deja reposar la mezcla durante doce horas. El zumo que se obtiene se toma a cucharadas varias veces al día.
Otro método, en crudo, consiste en triturar 600 gramos de cebolla hasta formar puré, haciéndolo pasar por un colador y batiéndolo con 100 gramos de miel hasta formar un líquido homogéneo, del que se toman diariamente de 100 a 200 gramos, a cucharadas.

Para las anginas, o cualquier inflamación de las amígdalas, se pone 100 gramos de cebolla en un litro de agua hirviendo, muy bien trinchada, y se toma un pequeño vaho. Este tipo de inhalaciones no sólo descongestionan en general, sino que en el caso de las anginas las estadísticas demuestran mejores resultados que un tratamiento con antibióticos.En la actualidad se tratan trastornos de próstata con extractos de cebolla que aumentan la secreción de las glándulas y actúan muy favorablemente sobre el sistema urinario.

El jugo de cebolla cruda se usa externamente aplicado en cataplasmas sobre forúnculos, abscesos, sabañones, inflamaciones del tejido subcutáneo, de las glándulas linfáticas, magullamientos… e incluso contra la calvicie, al estimular la circulación sanguínea. Contra la caída del cabello, se puede friccionar durante algunas semanas la parte afectada, por la mañana y por la noche, con el siguiente preparado: 250 gramos de cebolla cortada en rodajas en 1 000 gramos de alcohol de 80° durante cuatro días, guardado en un sitio cálido. En otra operación hervir en 500 gramos de agua (hasta reducir el líquido a la mitad), 6 gramos de corteza de encina en pequeños trocitos, o mejor en polvo, y una vez enfriado y filtrardo, añadirlo a la tintura de cebolla obtenida anteriormente, también filtrada.
La cebolla desinflama las quemaduras y picaduras de insectos, y aplicada en compresas evita la infección de pequeñas heridas. También es muy útil contra el acné.

La cebolla en la alimentación

La sabiduría popular intuyó muchas de esas propiedades que hemos citado, al incorporarla en la cocina a multitud de platos y comidas fuertes. Nada la supera para facilitar la eliminación de ácido úrico.
La cocción de la cebolla es, en general, perjudicial para la conservación de las esencias sulfuradas que le dan su sabor. Estas esencias volátiles constituyen un valioso desinfectante natural.
Es recomendable tomarla en curas cada vez que aparece una nueva variedad en el transcurso del año. En los cambios de estación es aconsejable una cura depurativa de una semana a base de cebollas maceradas o bien de caldo de cebolla.

Cebollas maceradas. Se dejan dos cebollas cortadas en un litro de agua durante toda una noche. Beber en ayunas un vaso del agua obtenida, y el resto durante el día, entre comidas.

Caldo de cebolla. Se hierven durante 25 minutos cuatro cebollas medianas peladas, en un litro de agua. Tomar varios vasitos al día, también entre comidas. Este caldo se puede combinar con alcachofas (para descongestionar las vías biliares), o con acelgas (contra catarros y resfriados). A este mismo caldo podemos añadirle pan integral, sal y aceite, dejándolo hervir durante unos diez minutos más. Queda una sopa deliciosa. También podemos añadirle copos de avena en vez de pan integral, si queremos conseguir un efecto laxante mayor.

Ensaladas. La cebolla es un componente casi imprescindible en todo tipo de ensaladas. También se puede preparar una ensalada exclusivamente de cebollas ralladas, aderezadas con limón y aceite.
Para los que les cueste digerir la cebolla cruda es aconsejable dejarla cortada en rodajas unos minutos en agua con zumo de limón, pues pierde su “picor”, pero no sus virtudes. Es importante masticarla bien, para favorecer su digestión. Si persisten las dificultades para digerirla cruda, podemos preparar las cebollas al vapor, que conservan en gran medida sus propiedades.

Vino de cebolla. Otra forma de evitar la cebolla cruda, es preparándola en vino. Se cogen 300 gramos de cebolla cruda, rallada, mezclados con 100 gramos de miel hasta formar una masa pastosa homogénea, y poco a poco se le va incorporando vino blanco (unos 600 gramos). Antes de usarlo se agita. Pueden tomarse de dos a cuatro cucharadas soperas al día.
Otros platos recomendables en cualquier menú, son la sopa de cebolla gratinada, aderezada con nuez moscada, laurel, tomillo y pimienta. Se recomienda emplear queso tipo Emmenthal rallado. Puré de patatas y cebolla (junto con una yema de huevo y mantequilla), y la tortilla de cebolla, probablemente la más digestiva de todas.

Una ayuda en la limpieza de la casa

Para limpiar los objetos de cobre se pueden frotar con un trapito empapado en jugo de cebolla.
Para preservar de la herrumbre las cocinas o los objetos de níquel, se frotan con un trozo de cebolla.
Para el cuidado de los muebles (contra termitas), frotar durante doce días consecutivos las partes atacadas con cebolla.

Di lo a tus hij@s

la cebolla es también un magnífico “profeta del tiempo” ya que, según tenga más o menos películas en sus capas, y según sean éstas más o menos gruesas, nos anuncia la intensidad de los fríos en el próximo invierno.

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Este artículo ha sido escrito el Tuesday, February 5th, 2013 at 5:30 pm y ha sido clasificado en Cebolla. Puedes seguir respuestas a este artículo en RSS 2.0 feed. Puedes escribir un comentario , o trackback de tu propio sitio.

Comentarios respecto a “LA CEBOLLA, DIURÉTICO NATURAL”

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  1. 1 El May 8th, 2013, adriana dijo:

    felicidades que padre pagina. aprendí mucho con una pequeña lectura.

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